El inmortal Alejandro Ochoa Cardiel y su nuevo libro de fantasía oscura

Alejandro Ochoa Cardiel

¿Quién es J. Alejandro Ochoa Cardiel y qué puedes contarnos sobre tu vínculo con la escritura y la fantasía épica?

Soy una persona a quien le gusta la ciencia ficción, leerla, saborearla. Mi segundo género de lectura es la fantasía, leí hace muchos años El señor de los anillos, La espada de Rihannon, ambos me introdujeron al género, estas muestras me dejaron una buena lectura y experiencia inmersiva. Además, un tío fue un gran escritor, su ejemplo me impulsó a escribir. Se han publicado ya dos novelas de ciencia ficción; pero fue la invitación de Nébula a una antología de fantasía oscura la que me llevó a escribir un cuento corto sobre fantasía.

¿Cómo nació la idea inicial de La leyenda de la inmortalidad del rey Hardguard?
¿Qué fue lo primero que imaginaste: el personaje de Helmut, la idea de la inmortalidad o el mundo de los reinos?

Cuando vi la invitación a participar en una antología de fantasía oscura, lo primero que pensé es ¿dónde encontrar algo oscuro que narrar? La inmortalidad está presente en nuestra memoria colectiva desde el inicio de la escritura. Un ejemplo es la búsqueda de Gilgamesh por ella. Así desarrollé el cuento corto de fantasía oscura, imaginé un rey cansado de vivir con los mismos problemas, sin descendencia, pero el destino le ofrece algo que él desea, se renueva su reinado y aspiraciones.

Yo no puedo presentar los actos mágicos solo por obra imposible, así que construí un mundo donde existió un Gran Imperio, donde vivieron seres inteligentes no humanos para dar forma a conocimientos arcanos y con bases más lógicas, permitiendo una historia más versátil. Tras un conflicto de este imperio, se derrumba y nacen los siete reinos de la novela. Incluso hice un mapa del mundo, con ayuda de software que se consigue en la red. Todo se dio casi al mismo tiempo.

 La novela presenta un universo amplio, con reinos, consejos, tensiones diplomáticas, linajes y disputas de poder.
¿Cómo fue el proceso de construir ese mundo y darle una lógica política e histórica propia?

Este es un mundo paralelo al nuestro, me permitió pensar en un escenario medieval, pero con variantes más coherentes que la simple caída de un imperio similar al romano, su caída fue más destructiva, pero con más bases de un conocimiento similar al de los griegos jónicos, donde existieron seres con más herramientas desde su origen, muy antiguo para el caso de la novela, de más de mil años en el pasado. Así construí reinos, casi feudales, que alguna vez combatieron a un enemigo común y por lo tanto tienen una liga política que los obliga a convivir más pacíficamente, pero su equilibrio es débil.

Helmut Hardguard es un rey que carga con el desgaste del poder, conflictos personales y una transformación cada vez más profunda.
¿Cómo trabajaste la construcción de un protagonista tan humano y, al mismo tiempo, tan atravesado por la ambición, la duda y el destino?

Inicialmente Helmut es un rey empático, amable, considerado; fue un hijo mimado, inteligente, pero dependiente de su amigo Edward. Conforme se da cuenta de sus problemas y ve la vida pasar, empieza a dudar y abusar de su poder. Para mí el principio de dar el poder a una sola persona y que esta no logre la satisfacción es cuando empieza a cambiar. Las debilidades humanas como la envidia y la desconfianza lo consumen, la impotencia de no tener control de su vida le desespera, que es algo muy común en líderes en diversas épocas y lugares.

Evergreen y Drakland ocupan un lugar muy fuerte dentro de la novela.
¿Qué representa cada uno dentro del relato y qué te interesaba explorar a través del contraste entre ambos reinos?

Evergreen es un reino sobresaliente, tanto económicamente como en poderío bélico. Es una región cerca del centro del continente donde están los principales reinos. Drakland es una isla, representa un lugar, país, región con un buen gobierno, pero de dudosos métodos. Tras la caída del Gran Imperio, solo existe la raza humana en el continente. En Drakland, como es una isla, ha sobrevivido el último ser inteligente de una raza antigua y oscura, que al pasar de los siglos, por su distancia, se ha ocultado y ha logrado crear un culto. Así el resto del continente, el mundo, no sabe su existencia.

En tu novela, la inmortalidad no aparece como un don simple, sino como algo condicionado, ambiguo y profundamente político.
¿Qué querías plantear, a nivel simbólico y humano, a través de esa promesa de juventud renovable?

Aquí hay una diversidad de símbolos. Hoy rendimos culto a la juventud, lo hacemos mejorando las dietas, haciendo ejercicios, incluso mejorando nuestra apariencia. Pero inevitablemente, no importa qué hagamos, deberemos envejecer. En esta ruta olvidamos, a veces, vivir la vida, disfrutar de nuestras personas amadas o nuestros compañeros y amigos. No pensamos en qué compromisos hacemos y cuántos errores cometemos. El deseo es ser joven, pero somos mortales y perdemos tiempo de la vida en satisfacer nuestro deseo.

La leyenda de la inmortalidad del rey Hardguard

Además del conflicto fantástico, la obra trabaja temas como la sucesión, la lealtad, la fragilidad del poder y el temor al deterioro.
¿Cuáles dirías que son las grandes preguntas o inquietudes que sostienen la novela por debajo de la aventura?

La primera es la incapacidad de los seres humanos para manejar el poder absoluto. Más tarde que temprano el poder nos corrompe, doblamos la vara política para ajustar nuestras acciones a nuestros deseos. El segundo es olvidar dejar un legado, ya sean nuestros hijos, nuestros buenos principios, mirar hacia el futuro y dejar una solución, no problemas. El deterioro, o la vejez, nos presenta lo evidente de la fragilidad humana, muy tarde, pero inevitablemente. Quien tiene una posición de poder lo ve como la mayor amenaza, y aparecen los contravalores.

Por el lado positivo, la lealtad es un valor fundamental para vivir en un futuro prometedor, pero no lo vemos, ni lo reconocemos en nuestros amigos y familiares. La lealtad nos protege como comunidad, no existe de forma individual, se es leal a otra persona u otra persona nos es leal a nosotros. Si somos leales y tenemos personas leales a nuestro alrededor, viviremos más seguros y alegres. Por lo tanto, hay más endorfinas, o como hoy dicen con más felicidad. También se cuestiona la eficiencia y eficacia por encima de la libertad de pensamiento y la esperanza.

¿Qué te gustaría que encontrara el lector al adentrarse en La leyenda de la inmortalidad del rey Hardguard y qué esperas que le deje al llegar al final?

Primero: una lectura emocionante, envolvente, una reflexión, que la lea hasta el final, con el mismo agrado una y otra vez. Segundo: si la reflexión le lleva a identificar personas conocidas, o casos conocidos, he logrado mi objetivo. Tercero: hay un mensaje final que dejo para los políticos.

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