Entrevista a Fernando Olgiati: el origen de La deuda y su terror psicológico

En esta entrevista, Fernando Olgiati nos abre las puertas al universo oscuro de su primera novela, una obra de terror psicológico y fantasía oscura donde el trauma, la culpa y el mal toman forma a través de los sueños. A lo largo de la conversación, el autor reflexiona sobre sus influencias, su proceso creativo, la construcción de un protagonista marcado por la infancia y el peso de las pesadillas como motor narrativo.
Una charla íntima y reveladora que permite comprender el origen de una historia inquietante y descubrir qué hay detrás de las sombras que habitan La deuda.
Cuéntanos sobre ti, ¿quién es Fernando Olgiati?
Que puedo decir de mí… Soy un hombre de familia, tengo 48 años, cuatro hijos, tres niñas y un nene. Casado. Desde chico me ha gustado el arte, tanto el dibujo, como la escritura y por supuesto la música. Soy baterista-cantante.
¿Cuáles son tus influencias y cómo es tu proceso de escritura?
Influencia no sé si tengo, pero sí hay escritores que me gustan mucho y quizás, inconscientemente, adopto un poco de cada uno, pero no sé si lo puedo llamar influencia. Me gustan escritores como Stephen King, Robin Cook, Michael Crichton, Dean Koontz, entre otros. Y mi proceso de escritura es básica, mayormente narro sobre mis pesadillas, las cuales me han atormentado en mi
niñez. Siempre escribí de terror, pero en estos últimos meses estuve incursionando la ciencia ficción, que es algo que me ha gustado desde siempre. Así que ahora, antes de escribir, estudio un poco de lo que pienso contar y hago un boceto, luego lo voy armando, aunque siempre la escritura me lleva para donde quiere. Yo solo escribo y me dejo llevar.
Háblanos sobre La deuda, ¿de qué trata el libro?
La deuda es mi primera novela. Es una historia de terror psicológico y fantasía oscura, con tintes de drama familiar. Dany es un personaje atormentado por pesadillas de sucesos acaecidos en su infancia. Una de esas pesadillas le revelaron cosas que le movieron la realidad hacia el extremo que él no creía verosímil. Después de ahí, su vida dio un vuelco y todo lo que pensaba que eran las locuras de una mente desquiciada y atormentada por el pasado terminó siendo el eje que llevaría su vida a un futuro incierto, un futuro de tormento. Un tiempo en que el infierno abrió sus puertas, para presentar a uno de sus seres y
dejar que sus garras caigan sobre el mundo.
¿Qué te inspiró a escribir La deuda?
La deuda surgió de la imagen vívida de un joven atormentado por sucesos trágicos de su infancia. Esta idea fue ganando terreno en mi mente y así fue como comenzó la historia.
Más que una simple inspiración, todo partió de esa idea central. Luego, para el antagonista, necesitaba crear una representación vívida del mal. Para mí, el mal siempre tomó la forma de pesadillas. Si buscas una inspiración concreta, fueron esas pesadillas, transformadas en una figura antagonista bestial, las que realmente dieron vida al personaje que la acecha.
Dani es un personaje profundamente herido, marcado por
traumas de la infancia. ¿Cómo fue construir su psicología y sus miedos?
Fue verdaderamente inquietante, nunca pensé que podía crear a un personaje tan complejo. Sus miedos, su determinación aun después de todo lo que estaba viviendo… y su fragilidad aguantada solo por la amistad… Tiene un matiz único. Me hizo abrir la cabeza hacia extremos que no pensé que podía alcanzar y realmente me metí tanto en el personaje que me hizo sentir todo lo que vivía en cada capítulo. Fue terroríficamente hermoso hacerlo.
Las pesadillas son un elemento central en la historia.
¿Investigaste sobre sueños, trastornos o el inconsciente para
darle realismo?
Aunque parezca increíble, todo lo referido a esos trastornos, los experimenté de chico. Conozco todo lo referido a sueños, pesadillas, sueños lúcidos… Porque los he vivido y sufrido. Todo es experiencia propia.
En el libro hay una línea muy delgada entre lo real y lo onírico.
¿Quisiste que el lector dudara de la percepción del protagonista?
Sí, absolutamente. Esa delgada línea es el motor narrativo de La Deuda, ya que gran parte de la acción se desarrolla en el subconsciente del protagonista.
Mi objetivo principal era posicionar al lector en el mismo estado mental que el personaje central. Quería que no solo él dudara de su entorno, sino que el lector experimentara esa misma incertidumbre a lo largo de la lectura. La clave de la tensión residía en desdibujar la realidad gradualmente ante sus ojos, creando una confusión constante y total entre los dos planos.
La historia aborda sucesos muy fuertes: enfermedad, pérdida, violencia familiar. ¿Hubo algún capítulo especialmente difícil de escribir?
Sí, definitivamente. Los momentos más densos emocionalmente fueron los más complejos de articular. El primero, ‘Psicoanálisis’, fue el más difícil, tanto por el contenido como por el desafío técnico que implicaba.
Allí, el reto fue manejar el contraste dramático: la frialdad clínica y la aparente indiferencia profesional del doctor García, contra la sensibilidad extrema de Dany al relatar el trauma que lo marcó de por vida. El otro fue el capítulo ‘Los locos no mienten’. Aquí el desafío residía en encontrar el equilibrio perfecto al mezclar la locura sensible de Charly con la incrédula vulnerabilidad de Dany.
Mi temor era sobreexplicar o, peor aún, que los personajes cayeran en la caricatura. La dificultad estaba en mostrar esa tensión sin narrarla, lo cual, efectivamente, requirió muchas reescrituras.
Si tuvieras que definir el mensaje central de La deuda, ¿cuál sería?
Aunque la novela aborda varias capas de significado, el mensaje central es la consecuencia devastadora de enfrentar el trauma y la adversidad en completo aislamiento. El mundo, tal como lo experimenta Dany, es un lugar hostil, lo que lleva a las personas a la desesperación y a tomar decisiones extremas.
Sin embargo, el verdadero mensaje de La Deuda es que, en medio de esa hostilidad, la única tabla de salvación es el poder redentor de los lazos humanos. La fuerza de sus amigos no es solo un apoyo emocional, es la razón explícita por la que el protagonista decide no rendirse y seguir luchando hasta el final.
¿Crees que este universo podría expandirse en futuros libros o historias relacionadas?
No lo pensé…, puede llegar a expandirse, pero creo que por ahora Dany y sus pesadillas van a tener ese final.
¿Qué esperas que sienta el lector cuando cierre la última página de la novela?
Creo que es lo que quieren la mayoría de los escritores, que tanto la trama, como los personajes, les quede aún después del cierre de la última página y diga… qué linda sensación… me dio un paseo por todos los sentimientos… Eso creo que hace a una buena escritura, el hacer que el lector siga pensando aún después de terminar. Es mágico.
¿Cómo compartes esta experiencia con tu hija, Rocío Magalí Olgiati Korin, que también es escritora?
¡Orgullo gigantesco! Ella me inspiró para que lo que escribía solo para mí salga a la vida para que las personas lo disfruten. Gracias a ella y a mi señora, que insistieron, mis locuras salen a la luz.
¿Algún comentario para quienes estén interesados en el libro?
La Deuda es una historia de fuertes contrastes: una tragedia envuelta en oscuridad que, paradójicamente, está también llena de luz, amistad incondicional y una tremenda fortaleza.
Aquí encontrarán un terror palpable y un antagonista cuya maldad es verdaderamente implacable. Si disfrutan del terror psicológico que se adentra en la psique humana, una oscuridad que les calará hasta los huesos y los hará temblar, esta es una lectura obligada.
Es una novela que los llevará a los límites de la razón, tal como se sugiere en uno de sus capítulos, en un viaje que transita de lo más sensible a lo más aterrador.
Si te atrae el terror psicológico y las historias que dejan huella, La deuda ya está disponible en Amazon. Una lectura para quienes se animan a pagar el precio de la oscuridad.
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